sábado, 29 de septiembre de 2007

 


Hacia una interpretación de la vida cotidiana, vida diaria, y la cotidianeidad.

Por: Juan Pablo Tepetla Juárez.

Antropología Histórica, U. V.

Xalapa, Veracruz, Mex.

V - Bloque.


Para hablar acerca de la cotidianidad o de la vida cotidiana, es pertinente tratar de definir: ¿Qué es lo cotidiano?, luego poder comprender que la vida cotidiana, es parte de la vida diaria y por consiguiente el resultado de la cotidianeidad.

De acuerdo a algunos diccionarios como El Pequeño Larousse, cotidiano es el sinónimo de
"diario"[1], y vida, el "espacio de tiempo que transcurre en el ser vivo desde el nacimiento hasta la muerte"[2] .

con esto, se puede decir que: la vida cotidiana, son las formas y costumbre, en otras palabras, es todo aquel conjunto de cosas que las personas hacen y dicen sin darse cuenta; son acciones y formas que por la constante repetición de estas; las pasamos desapercibidas, pues las hacemos tan usualmente que ya no les tomamos importancia. Así podemos, decir: que vida cotidiana, es el devenir diario, o sea, el tiempo que transcurre día a día desde nuestro nacimiento hasta la muerte. Pero cotidiano remite también, dentro de lo común, a algo rutinario, a repetición, las actividades iguales día tras día, y en realidad, va más allá.

Estudiar vida cotidiana es poder lograr comprender la historia y la transformación a la que cada sociedad se enfrenta dentro de su estructura, pero aún mucho más, las propias coyunturas que se dan al interior del actor social, las cuales en muchas ocasiones acontecen sin que el mismo personaje llegue a percatarse de ello.

El comer, hablar, las variadas maneras de vestir, las formas de adornar un espacio del cual nos llegamos a apropiar (tal y como se da el caso de los conductores del volante: camioneros, taxistas; quines convierten esos no lugares en todo unos verdaderos altares a las cosas que son más significativas para ellos), los lugares donde dormir, la forma de tener relaciones sexuales: todo ello son costumbres que se van adquiriendo a lo largo de nuestra vida, gracias a una gran red de mecanismos que nos permiten al adquisición, la asimilación y la reproducción de todos estos hábitos, costumbres, normas, etc. Todo este bagaje de cánones, nos permiten movemos, sociabilizar y desarrollarnos dentro de la sociedad y que esta nos acepte o recluya, sin siquiera cuestionarlas.

Por otro lado, yo pienso que la vida diaria tiene que ver más con lo que hacemos día con día “lo rutinario”, es ir de la escuela hacia la casa, o de la casa al trabajo, etcétera. En otras palabras, esta puede ser la rutina en la que tarde o temprano, todo individuo llega a caer. La vida diaria es la que vive cada individuo en cada uno de los espacios en los cuales se desenvuelve.

Hablar sobre vida cotidiana nos lleva a pensar sobre cosas cercanas que determinan un sin fin de actividades que realizamos a lo largo del día; sin embargo, el proceso que conlleva es más profundo de lo que nosotros denominamos cotideanidad, incluso podemos observar que eso que designamos cotidiano, está constituido de una serie de divergencias, en donde los intereses son tan distintos, que es difícil hablar de la vida cotidiana, tendríamos que registrar todo lo que sucede en "el mundo" (entendido éste como el mundo del hombre particular: este, forma su
mundo como su ambiente inmediato) algo que es irrepetible, pues cada tiempo-espacio, tiene sus actores, y éstos a su vez, su perspectiva de la vida y de los aconteceres diarios, tanto los cercanos como los que no permanecen tan junto.

El mundo de la vida cotidiana es aquel que se toma como realidad, el sentido común que lo constituye se presenta como la "realidad por excelencia", logrando de esta manera imponerse sobre la conciencia de los individuos, en tanto que se presenta a estos como una realidad ordenada, objetivada y ontogenizada.

La realidad de la vida cotidiana es una
construcción intersubjetiva, un mundo compartido, lo que reconoce procesos de interacción y comunicación, es en este mundo, donde se comparte con los otros y experimenta con los otros y viceversa. Es una realidad que se expresa como mundo dado, naturalizado, por referirse a un mundo que es "común a muchos hombres".[3]

Constantemente aprendemos del otro, de los sucesos, acontecimientos y objetos por medio de esquemas normativos o tipificadores, que se vuelven progresivamente anónimos en la medida que se alejan del aquí y del ahora, también a medida que se van reproduciendo constantemente; es decir, que el conocimiento se construye y reconstruye no sólo con y con base en los otros (otredad), a final de cuentas, la vida cotidiana, es una constante construcción, modificación y ratificación de nuestra identidad, debido a; esta interacción con los demás individuos que forman parte de la sociedad".


Gracias a la capacidad del hombre de expresarse, este, logra concretar, cristalizar, su vida en toda una serie de signos, símbolos o significaciones agrupados en sistemas, los cuales son accesibles objetivamente. El sistema de signos por excelencia en la sociedad humana lo constituye el lenguaje.

Es gracias al
lenguaje que se posibilita la acumulación o acopio social del conocimiento "...que se transmite de generación en generación y está al alcance del individuo en la vida cotidiana", este acopio social abarca el conocimiento de mi situación en el mundo con sus límites y posibilidades y en el ocupa un lugar especial el llamado "conocimiento receta", en tanto es el tipo de conocimiento"... que se limita a la competencia pragmática...es un conocimiento que se refiere a lo que tengo que saber para mis propósitos pragmáticos del presente y posiblemente del futuro.[4]

El
hombre, a diferencia de otras especies, establece una relación de apertura con su ambiente natural y humano, lo que hace que el ser humano, después de su nacimiento, continúe su proceso de desarrollo biológico en interrelaciones no sólo con un ambiente natural, sino también con un orden cultural y social específico.
Pero ese orden social es una construcción constante del
hombre; no se da el ambiente natural, ni deriva de datos biológicos, no forma parte de la naturaleza de las cosas; existe solamente como producto de la actividad humana y el ser humano se considera siempre en una esfera de externalidad activa.

La institucionalización: La institucionalización está precedida por la habituación, en tanto que un acto sea repetido con frecuencia, "... crea una pauta que luego puede reproducirse con economía de esfuerzos y que ipso - facto es aprehendida como pauta para el que la ejecuta". (Berger y Lucjman, 1991: 64). La habituación posibilita que un acto se instaure como rutina y que, por tanto, permita restringir opciones (seleccionar) y torna innecesario definir cada situación de nuevo. Así "... la institucionalización aparece cada vez que se da una tipificación recíproca de acciones habitualizadas por tipos de actores" (Berger y Luckman, 1991: 76).

Las
instituciones con, por lo tanto, objetivaciones que cumplen el papel de regular y orientar los comportamientos humanos "... estableciendo de antemano pautas que lo canalizan en una dirección determinada". Así, las instituciones se convierten en ordenadoras del mundo social, tienen fuerza normativa en tanto "... se experimentan como existentes por encima y más allá de los individuos a quienes "acaece" encarnarlas en ese momento... se experimentan ahora como si poseyeran una realidad propia, que se presenta al individuo como un hecho externo y coercitivo" (Berger y Luckman, 1991: 80).

Las formaciones sociales requieren de
procesos de objetivación a fin de ser transmitidas a una nueva generación y éste es el lugar que ocupan las instituciones en tanto se experimentan como realidad objetiva. Tres momentos constituyen el proceso dialéctico entre el hombre productor y el mundo social su producto:

La externalización: Proceso por la cual las instituciones aparecen fuera del individuo, persistentes en su realidad "están ahí", existen como realidad externa "... el individuo no puede comprenderla por introspección: debe "salir" a conocerlas, así como debe aprender a conocer la
naturaleza... el mundo se experimenta como algo distinto a un producto humano". (Berger y Luckman, 1991: 83).

La objetivación: Los
productos externalizados de la actividad humana alcanzan el carácter de objetividad. Los significados se materializan permitiendo que el sujeto se vuelva accesible los conocimientos de su entorno a las experiencias de su práctica cotidiana.

La internalización: Es el proceso "... por el cual el mundo social objetivado vuelve a proyectarse en la
conciencia durante la socialización", la internalización se define como" ... Aprehensión o interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significado, o sea, en cuanto es una manifestación de los procesos subjetivos de otros que en consecuencia se vuelven subjetivamente significativos para mí" (Berger y Luckman: 165).

El proceso dialéctico de construcción social de la realidad es resumido por Berger y Luckman así "La sociedad es producto humano, la sociedad es una realidad objetiva,
el hombre es un producto social". (Berger y Luckman, 1991: 165).

La
integración del orden institucional "... puede entenderse sólo en términos del "conocimiento" que sus miembros tienen de él". Dicho conocimiento es sólo es una pequeña parte conocimiento teórico, también existe u conocimiento primario situado en el plano preteórico definido como "... la suma total de lo que "todos saben" sobre un mundo social, un conjunto de máximas, moralejas, granitos de sabiduría, proverbial, valores, creencias, mitos, etc.". El llamado conocimiento preteórico aporta las reglas de comportamiento institucionalmente apropiadas. (Berger y Luckman, 1991: 168).

En resumen, la vida cotidiana, la vida diaria y por consiguiente, la cotidianeidad, nos permite ver como las representaciones sociales se construyen, se reconstruyen y se transmiten de generación en generación; encontramos de común en ellos, aunque no lo hagan explícito, que estas representaciones son las que, por una parte permiten
la comunicación al interior de los grupos y por otra, determinan su identidad.



Bibliografía


1. Berger L. Peter y Thomas Luckman: la construcción social de la realidad. Amorrotu, Buenos Aires, Argentina. 1999.

2. GARCIA, R. Pequeño Larousse en Color. Larousse. México 1994.

3. Torres Sánchez, Rafael: La vida cotidiana: concepto y coordenadas, en Anuario de Estudios Urbanos, No.2, 1995.




[1] GARCIA, R. Pequeño Larousse en Color. Larousse. México 1994. P. 264
[2] Ibidem P. 936
[3] Berger y Luckman, 1991, p. 39.
[4] Berger y Luckma, 1991, p. 40.

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