Espacios de Tradición Oral

viernes, 11 de enero de 2008

 



Espacios de Tradición Oral.
Por: Mercedes Franco Ramírez.
Trabajo Presentado en el evento sobre patrimonio, realizado los días 10 y 11 de enero, en la casa del caricaturista, ubicada en francisco I Madero, No. 37, zona centro, Xalapa, Ver.
Espacios de Tradición Oral.
La tradición oral es la forma de transmitir, historias, cuentos, leyendas, relatos y fábulas, entre otras formas de conocimientos y experiencias de una sociedad. Está avanza a través de sus vivencias y tradiciones; al igual es una forma de transmisión de cultura y costumbres; se transmite de generación en generación, y su principal función es la de conservar los conocimientos de nuestros antepasados a lo largo del tiempo. Es considerada de gran importancia debido a que nos permite penetrar las capas de la memoria, excavar en sus penumbras con la esperanza de alcanzar la verdad oculta; contribuyendo a equilibrar la balanza entre la larga y corta duración (Fernand Braudel), siendo que la primera, privilegia el tiempo vivo de la memoria, poniendo en evidencia hasta que punto el pasado esta presente en la conciencia, además de desmitificar, rompen con el aislamiento y soledad protegida de los archivos, el mundo incluido de lo escrito, la visión más o menos estática en la que se sitúa el historiador.
Con la tradición oral se desprenden diversos conocimientos, los cuales pueden ser aprendidos por experiencias personales, y debido al grado de impresión que estos causen al receptor va a hacer el valor que se le va a ser otorgado por parte de esté. Las fuentes orales ayudan a descubrir lo que no ocurrió nunca aunque se haya escrito una y otra vez, por consecuencia son desmitificadores; porque a pesar de la escenificación de cualquier dialogo, el testimonio oral es “real”, apegado al dato cotidiano y al propio mundo personal.

Las fuentes orales se aproximan a los núcleos relevantes que han conformado las rutinas y las prácticas sociales de los pueblos, la memoria de las familias como la memoria personal y colectiva que se organizan desde el tiempo presente tiene sus propias modalidades y modos de resignificar la experiencia pasada, el anclaje con lo cotidiano no desaparece, mas bien, al contrario, es su sostén y el camino coherente, en muchos sentidos, y contenidos de la experiencia relatada será consonante y compartido con la comunidad de pertenencia.
La memoria colectiva recoge y sedimenta lo que le ha parecido más relevante conservar y transmitir. Los testimonios no sólo narran los hechos que sucedieron, también nos aportan maneras de ver y pensar las cosas, inquietudes, anhelos, en fin, una gama de valores y pensamientos que acompañaron sus diferencias pasadas. Recurrir a la memoria es hurgar uno de los más ricos archivos de la historia popular, precisamente porque es uno de los medios para conservar la cultura y transmitirla. La memoria del pueblo selecciona, discrimina y transmite lo que le interesa que circule en propios y extraños.


En algunos momentos la nostalgia de los narradores empaña o colorea la percepción de las cosas y sus cambios; no obstante, esa cercanía a las cosas y al entorno urbano, hace que sus recuerdos y evocaciones tengan una calidad testimonial que difícilmente otra fuente nos podía proporcionar.


Recurrir a las voces y a los testimonios orales de los habitantes del pueblo es una manera de conocer y comprender aspectos de la vida de los sectores populares. Acudiendo a ello se reconoce la versión de los hechos y las circunstancias que rodearon no solo sus grandes acontecimientos sino también los sentimientos y creencias que se sostenían en tales circunstancias.

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