Sujeto a objeción

miércoles, 18 de marzo de 2009

 

Sujeto a objeciónQUINTERO brain_factory

Por: Julio César Banda Tecalco

Antropología Histórica

8º Semestre

Este es un tema bastante antiguo. Sin embargo, resulta bastante comprensible y útil replantearlo de modo constante. Además, cada nuevo aspirante de las disciplinas del comportamiento tiene que estructurar las dimensiones con las cuales va a realizar sus estudios. Esto se efectúa en el justo momento que elige la palabra que englobará los conceptos de forma concreta. No solo es maquillar a los términos utilizados para que parezcan originales, sino es la expresión de un complejo entramado que opera en el pensamiento del investigador. De manera fácil se observan los siguientes aspectos:

  • El lenguaje utilizado es familiar al investigador, debido a las prácticas cotidianas vividas durante su proceso histórico.
  • Describe la situación y el contexto históricos que esta viviendo. A nivel personal, local e incluso mundial.[1]
  • Conecta sentimientos, conocimientos, opiniones y posturas del investigador al concepto que busca nombrar.
  • Permite crear una imagen conceptual que resulte en una interpretación sencilla para el tipo de públicos que este dirigida la obra.

Este acto es similar a la poesía y a la magia de los cuentos. Tomando esto en cuenta, plantearé un primer problema al que nos enfrentamos los investigadores novatos: definir un problema de investigación.

Definición ha sido una palabra pesada para todas las áreas del conocimiento.

El chiste de la definición consiste en plantear, de modo claro y concreto, las características de un algo y los argumentos que lo sostienen.

La definición de un tema de estudio es un proceso pesado, arduo e incluso fastidioso. Solo deja en nosotros un sabor de recompensa cuando hemos cubierto todas las imperfecciones que pudiéramos percibirle.

El problema de la definición es que pretende hacernos creer que la polisemia es inexistente en nuestro complejo simbólico. La definición lleva implícito el carácter económico de la comunicación: crear una figura ideal que se relaciona con una manifestación de la naturaleza, para que la ubiquemos en el momento que se nos presente.

Sin embargo, me atrevo a asegurar que esta acción solo es posible en la lectura de los signos. Los signos son manifestaciones de la naturaleza cuya interpretación se agota al momento de realizar su lectura. Esta es una comunicación con el entorno que poseemos los seres vivos.

Ahora bien, la comunicación que realizamos esta basada en la interpretación de una serie de relaciones desbordadas en una acción significativa, las cuales son asimiladas y agrupadas en un arbitrario orden jerárquico. De este modo formamos una estructura simbólica.

No bastando, las relaciones logran colarse en otras estructuras simbólicas, tejiendo así una enorme red de sentidos entre unas y otras. De este modo se construye la polisemia.

Por tanto, definir una estructura simbólica –que curiosamente, es la materia de la que están hechos los problemas del comportamiento- es similar a contar las arenas de los desiertos y las playas: no es imposible, pero es poco probable.

QUINTERO subteEsto, por mucho que lo parezca, no es una satanización de la definición. En nuestros trabajos recurriremos en muchas ocasiones a definir aspectos simbólicos que actuaran como signos de referencia. Es preciso tener bases claras y argumentos que nos permitan desarrollar la investigación y la exposición de esta. Esta aclaración la hago solo para los problemas que nos planteamos. La definición es posterior a la delimitación, y es recurrir a un concepto que ya hemos estudiado y del cual suponemos que ya agotamos sus posibles interpretaciones, con el fin de comunicarlo en nuestro lenguaje cotidiano.

A mi parecer, resulta un poco más relajante tratar los planteamientos de problemas con la palabra delimitar o delimitación.

De inicio ya contempla lo vasto que resulta entrar a la maraña simbólica. Luego, no busca agotar todos los significados de una estructura*, sino hallar los puntos de interés del investigador y fijar fronteras, para que de esté modo posea un cierto campo sobre el cual moverse durante su estudio.

Además, propone un replanteamiento constante de estas fronteras, permitiendo una inmersión al gusto en el tema.

Esto a simple vista parece una observación frívola, sin embargo, es parte clave hacerle hincapié en este momento. Ahora, me permito ir a la definición de objeto. Sin embargo, es preciso aclarar dos aspectos de manera previa.

El primero es sujeto, esto es la cualidad de basar nuestras prácticas cotidianas en las estructuras simbólicas adquiridas con la experiencia. Es decir, nuestra conducta sigue algunos patrones, propios o colectivos, sobre los cuales podemos desplazarnos libremente; sin embargo, este movimiento evita transgredir la delimitación establecida de las estructuras. Aunque esta acción no es imposible, pues las fronteras de las estructuras se renuevan de modo constante.

El segundo aspecto es la subjetividad. Esta es el carácter estético al momento de establecer nuestras estructuras simbólicas. La subjetividad consiste en la capacidad de interpretar y jerarquizar los significados de una acción, basándose en el gusto y/o en las aptitudes, con el fin de formar las estructuras propias. Es la intensión hacia las manifestaciones del entorno. En palabras de Sartree, es la libertad de elegir nuestras propias cadenas. [2]

 BUBA universo bubaTomando estos aspectos en cuenta, puedo definir al objeto como un cruce de subjetividades que lo delimitan como una estructura y una práctica comunes, generando una comunicación pertinente entre los actores sociales.

El objeto sirve pues como una mediación en la disparidad de nuestras percepciones y exteriorizaciones con respecto al entorno.

Por tanto, quiero aclarar que el objeto es la construcción mediadora en nuestras interacciones. De este modo rechazo que el objeto sea la cosa en si, y que este surja espontáneamente en la naturaleza. Para delimitar un objeto es preciso todo un aparato intelectual que se fundamenta en la experiencia, la intuición y el análisis.[3]

Ahora bien, que el objeto sea un cruce de subjetividades no es garantía de que exista un consenso en el. Resulta paradójico (algo sumamente extraño en los seres humanos…), pero en un acuerdo no es requisito que todas las partes estén de acuerdo.

Cada sujeto, sea grupo o individuo, genera su propia visión del cosmos. A eso se le llama… déjenme ver… cosmovisión. Muchas propuestas de estas perspectivas no encajan en la construcción del objeto. Sin embargo, son capaces de contener uno o más sentidos del objeto planteado. Además de estar presentes en otros objetos y estructuras simbólicas.

Las relaciones forman así enlaces con las estructuras propias y con los objetos acordados, resultando una maraña de significados y sentidos que vuelven más complejo el carácter polisémico de los símbolos.

Por tanto, el objeto presenta una delimitación difusa cuando hacemos un primer análisis de prueba. No obstante, es al interior de su cuerpo donde se encuentran los cruces que la dan solidez y cierta independencia de los demás objetos con los que esta relacionado. Es a partir de esa solidez que se plantean los argumentos que lo definirán para el momento que sea necesario usarlo.

Ahora, pensar desde enfoques subjetivo u objetivo totales, es como querer alcanzar un espejismo en el desierto. Si bien, un trabajo esta plagado de los prejuicios del investigador, también se cruza su experiencia con los hechos y sus desencadenantes significativos, lo que aterriza cualquier intento de inventar situaciones. Utilizando un adecuado manejo de los instrumentos de medición podemos cerrar y orientar las posibilidades interpretativas a aquellas requeridas por las realidades social, personal y política, por mencionar algunas.

Solo después de esta consideración es como decidimos dar mayor peso a una u otra perspectiva. Cabe recordar que nuestros trabajos tienden a ser, en su mayoría, interpretativos. Y la interpretación también es un concepto muy usado en las disciplinas artísticas, sobre todo en las de acción como la música, la danza y el teatro.

Considerando esto, solo queda preguntarnos de manera constante:

¿Que factores estamos considerando y somos capaces de afrontar al momento de elegir -y comprometernos en- un trabajo de investigación?

BUBA barco_aereo

BIBLIOGRAFÍA

  1. DEBEREUX, George [1977], De la ansiedad al Método en la ciencias del comportamiento, Editorial Siglo XXI,México.
  2. GALINDO Cáceres, Luís Jesús [1998], “Introducción: La lucha entre la luz y la obscuridad”, en Técnicas de Investigación en Sociedad Cultura y Comunicación pp. 9 – 25.
  3. Pearson Educación . México

 


[1] Tal es el caso actual, con el extremo flujo de intercambio de información

* Estructura y Estructura Simbólica se tomarán como sinónimos en el resto del ensayo.

[2] El sujeto es una forma abstracta del actor social. Somos sujetos porque nuestra conducta obedece a las estructuras, y somos actores porque nos movemos a través de ellas. Ambas manifestaciones ocurren en un mismo tiempo, sin embargo, solo es posible estudiar la conducta por medio de los actores sociales.

[3] La experiencia consiste en generar un conocimiento a partir de las interacciones con el entorno; la intuición es el uso de ese conocimiento de forma inconsciente, predeterminando una serie de acciones que pueden develarse. El análisis es el proceso desmenuzar las acciones realizadas, con el fin de encontrar sus estructuras y darles una manifestación material que permita su estudio.

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